Panero se sentó, fumó y bebió coca cola. Panero es buen actor maldito. Habla de eta, del manicomio, la muerte y la hipocresía. Algunos ríen y otros molestan buscando su minuto de gloria. La pena me da asco, y Panero me da pena.Un calvo le acerca hojas para que lea, lo mima. Imagino al calvo chupándole la pinga a Panero para terminar la función, y entonces yo también sonrío. La locura me gusta cuando habla al oído, si grita me parece mentira, otra más, y estoy hasta los cojones de los mentirosos.El poeta escupe y ellos aplauden. Se acabó.Tus letras me gustan escritas, Panero, sin cara ni encías vacías.Gracias por el pasado:
“La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida…”
