Ellos



¿Qué es la felicidad?

La ausencia de miedo

















sábado, 6 de noviembre de 2010

Rocky viene por detrás...

Rocky viene por detrás y lo intenta, es pequeño y feo. Lola grita y me molesta su olor, no para de dar vueltas. ¡Qué les pasa a estos dos! Que no, tío, Rocky, paso de tus ganas, no te subas porque soy más fuerte que tú y te lo voy a demostrar ¿ok?
Vale, desquiciada, me importa poco si tienes depresión porque tu pareja se murió, así es la vida, tómate las pastillas y no jodas, todos tenemos problemas.
Loquia y yo subimos. En el ascensor comentamos lo sucedido, Loquia habla, yo suspiro y ronco un poco, nos entendemos.
-¿Tú qué crees, Ofelita? A mí me da que los pobres están tan locos como sus dueños… Pues sí, Loquia, debe ser eso, a todos nos pasa.
Me ha estresado un poco el asunto, así que voy a parar de pensar, voy a desconectar mi cerebro conectando la tele, seguro que dentro de un rato me siento mejor, sí, como ellos, sí, los humanos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Recordando

Era por la mañana. Despertó, mareado y convulso. Su cuerpo vetusto y derrotado se hallaba envuelto irregularmente por las sábanas sucias de la cama, simulando la continuación de su piel. Miró a su alrededor y todo el paisaje parecía desdibujado, deforme y desordenado. Sabía que algo extraño había ocurrido. Echó de menos la presencia de su mujer a su lado, pues habían compartido lecho durante las noches de los últimos cuarenta años. Intentando incorporarse con enorme sacrificio, permanecieron sus manos inmóviles a tal esfuerzo, como selladas por las sábanas. Alguna sustancia le impedía despegarlas de ellas. Fijando su vista a la derecha, advirtió la presencia de una botella vacía de whisky y la de su inseparable bastón en el suelo, cubierto éste último por una espesa capa de sangre y algún otro elemento viscoso. Fue entonces cuando recordó lo que había sucedido la tarde del día anterior.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Capitán

12/09/91 23.19 h.

No ha habido caballos hoy. Me siento extrañamente normal. Sé por qué Hemingway necesitaba las corridas de toros, le servían para enmarcar el cuadro, le recordaban dónde estaba y lo que era. A veces nos olvidamos, mientras pagamos los recibos del gas, cambiamos el aceite, etc. La mayoría de la gente no está preparada para la muerte, ni la suya ni la de nadie. Les sobresalta, les aterra. Es como una gran sorpresa. Demonios, no debería serlo. Yo llevo a la muerte en el bolsillo izquierdo. A veces la saco y hablo con ella: Hola, nena, ¿qué tal? ¿Cuándo vienes por mí? Estaré preparado.

No hay que lamentarse por la muerte, como no hay que lamentarse por una flor que crece. Lo terrible no es la muerte, sino las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte. No hacen honor a sus vidas, les mean encima. Las cagan. Estúpidos gilipollas. Se concentran demasiado en follar, ir al cine, el dinero, la familia, follar. Sus mentes están llenas de algodón. Se tragan a Dios sin pensar, se tragan la patria sin pensar. Muy pronto se olvidan de cómo pensar, dejan que otros piensen por ellos. Sus cerebros están rellenos de algodón. Son feos, hablan feo, caminan feo. Ponles la música de los siglos y no la oyen. La muerte de la mayoría de la gente es una farsa. No queda nada que pueda morir.
Veréis: necesito los caballos. O pierdo mi sentido del humor. Una cosa que la muerte no soporta es que te rías de ella. La risa verdadera deja fuera de combate las peores expectativas. No me río desde hace 3 o 4 semanas. Algo me está comiendo vivo. Me rasco, me retuerzo, miro a mi alrededor, intentando encontrarlo. El cazador es listo. No lo ves. O no la ves.

Tengo que llevar el ordenador al taller. No os deleitaré con los detalles. Algún día sabré más que los propios ordenadores. Pero ahora mismo esta máquina me tiene agarrado por los huevos.
Conozco a dos editores que están muy ofendidos por la existencia de los ordenadores. Tengo dos cartas suyas, y despotrican contra el ordenador. Me sorprendió mucho la amargura de sus cartas. Y el infantilismo. Soy consciente de que el ordenador no puede escribir por mí. Si pudiera, no lo querría. Pero estos dos tipos se enrollaban demasiado. Insinuaban que el ordenador no era bueno para el espiritú. Bueno, muy pocas cosas lo son. Pero yo estoy a favor de la comodidad; si puedo escribir el doble y la calidad es la misma, entonces prefiero el ordenador. Cuando escribo vuelo, enciendo fuegos. Cuando escribo saco a la muerte de mi bolsillo izquierdo, la lanzo contra la pared y la agarro cuando rebota.
Estos tíos piensan que tienes que pasarte la vida en la cruz, y sangrando, para tener alma. Te quieren medio loco, babeándote la camisa. Yo ya me he cansado de la cruz, tengo el depósito hasta arriba. Si puedo seguir bajado de la cruz, me queda combustible de sobra para continuar. Demasiado combustible. Que se suban ellos a la cruz, les daré mi enhorabuena. pero el dolor no crea la escritura; la crea un escritor.
En cualquier caso, a llevar esto al taller, y cuando esos dos editores vean mi obra escrita a máquina otra vez, pensarán: Ah, Bukowski ha recuperado el alma. Esto se lee mucho mejor.
Ah, bueno, ¿qué sería de nosotros sin nuestros editores? O mejor aún, ¿qué sería de ellos sin nosotros?

The Captain is out to lunch and the sailors have taken over the ship
El Capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco (1998)

lunes, 1 de noviembre de 2010

Se abren las puertas

El zoo se mueve, se abren las puertas.
Los animales hablan solos, caminan con los brazos en alto, tienen barbas grandes, no se afeitan. Los animales miran y son mirados, prefieren lo segundo, no tienen donde esconderse.
Míralo, está loco, sucio de mierda, pero qué come, dónde duerme.
El zoo se mueve, se abren las puertas.
¿Loco? Sí, cuerdo menos, seguro más que tú y tu amigo facebook: ¿qué estás pensando? Vamos, cuerdo, contéstale a tu amigo invisible.
Míralo, el animal se retuerce, no está cómodo, no tiene techo, tampoco cama, duerme cuando puede, cuando quiere y no contesta, es invisible, no hace preguntas.
Se abren las puertas, es la hora, el turno, la tortilla se dio la vuelta, toca sobrevivir. ¿Quién tiene las piernas más rápidas, más fuertes?
Se abren las puertas, es la hora, no gires la mirada. En la misma hoguera puedes meter el iphone, el BMW y el culo; toca sobrevivir y tú no sabes.
Bienvenido al Zoo.