Ellos



¿Qué es la felicidad?

La ausencia de miedo

















miércoles, 17 de agosto de 2011

Sucias porterías


90’ de guerra civil,
camisas cortas,
banderas.

Muerte fresca bajo tierra,
césped roto,
trincheras.

Caras
torcidas
cansancio:
patadas por respuestas.

90’ de guerra;
muerte fresca
bajo tierra.




martes, 16 de agosto de 2011

Ministro de dios


Devoción absurda por el ministro de dios. Ese tío es humano como yo. Peor, eso sí. Humano y por tanto mentiroso, rastrero y despiadado. Basura en forma de carne para el planeta como el resto de la especie.
Los ricos preparan la chequera para limpiar con diezmos pecados y conciencias. El mayor engaño de la historia se perpetúa en la juventud, temerosa del gran abismo. Niñato, piensa por ti. Yo también tengo miedo pero no soy idiota, piensa por ti.
Agosto, Madrid, cinco días de evangelizador carnaval. Santidad de ricos, tramposos, degenerados, asesinos… Señor, si de verdad me oyes, escucha por una vez mis plegarias: no le perdones sus pecados porque sabe bien lo que hace y acéptalo en tu seno más pronto que tarde.

jueves, 11 de agosto de 2011

Basic input and output system.















Hoy se cae la Tierra, se derrite el sentido común en un océano profundo. Sacas pecho y te mientes.
Te subes a un barco, a su suerte.
En el patio de atrás se tumba la conciencia del que mira de lejos.
Objetivo y bípedo, te subes a un barco, a su mala suerte.
Cuando acabe no habrá historias, no habrá años, ni pistas. No habrá rumores, ni mentiras, ni hostias.
La sangre corre envenenada de locura, maniatada a un corazón que ya es todo plástico, pero qué importa si la maquinaria sigue.
Hoy se cae el infierno de perdedores, sin saber qué cojones importa y si en el fondo algo debe importar. Yo ya con unas cuantas décadas no hago planes, no compro casa ni hablo bien de la felicidad.
¿Qué, a pasarlo bien? Lo dudo, hay una bolsa llena de días rotos y de vieja moral humana por dentro.
Me subo a mi barco, a mi suerte ... grito tristeza y odio al cielo.
Sin victimismo, sin barba ciudadana ni gafas de sol de 0´99 naufrago en puerto.
En el fondo se sigue adelante, no hay excusas. Cuando aprieta la sed los complejos y las exnovias se esfuman burbujeantes , ascendiendo lentamente.
Aquí abajo no busques los ojos de la calle porque la sal te ciega, coge el pulso de la clara oscuridad, el ritmo de la fuerte corriente submarina, no digas nunca que yo soy yo porque morirás ahogado.