Ellos



¿Qué es la felicidad?

La ausencia de miedo

















lunes, 11 de octubre de 2010

Hijo de la ira

(...) Por supuesto que juzgo a las personas. Y siendo imparcial, considero que son culpables, y mi sentencia es colgarles por los huevos hasta que se les pongan rojos (o de algún otro color alegre). Todos son culpables, todos somos culpables. Venimos al mundo llenos de mierda pecadora, y tenemos que sacárnosla de dentro antes de que podamos subir a la gloria. (Lo pone así en el Libro Santo. El señó e un viejo cansao, con toas las penas sobre su epalda, y seguro que no pue etá subiendo a la mierda y a lo pecadore toos al cielo.)
¿Compasión? ¿Lástima? ¡Mierda de caballo! ¡Cagada d serpiente!
Nadie siente esas emociones porque son inexistentes. Puede creer que las siente, como me había ocurrido a mí con los Hadley por un instante. Pero ni siquiera son sombras de sustancia, apenas sombras de una sombra. Falsedad, sucedáneos, y, creedme, nunca son duraderas. Siempre hay alguien como Velie para devolverte el sentido común de un puñetazo.
Es un hecho científico, repetidamente demostrado, que todos nacemos con un grifo en el estómago. Cuando creemos que amamos, estamos padeciendo un ataque de ansias de follar, que es el término médico para definir que te apetece pillar y no sabes cómo hacerlo, y hace que el grifo gotee ácido en el duodeno. La más rápida y segura panacea para este malestar es un retrete privado, la página central del Playboy y darle una paliza, en sentido figurado, al pene.
(...) No odio a nadie lo suficiente. No amo a nadie lo suficiente. Lo que resulta ser la misma puñetera cosa.
Child of Rage (Hijo de la ira, 1972)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Suela naranja

Envidio
tu niñez erudita
tu lengua políglota y tu pose en la foto
sin arrugas

El chicle se gasta

Te conozco
mierda escrita desde el cerebro
sin corazón
camino junto a ti soy sombra;
no ves mi cara

Nikes de suela naranja

Me conozco
un cobarde que se esconde
sin corazón
camino junto a ti soy bestia;
¿no ves mis ganas?

jueves, 9 de septiembre de 2010

Incontinente Roth

Un par de veces a la semana bajo de la montaña y voy a Athena, a unos doce kilómetros de distancia, para comprar provisiones, ir a lavandería, en ocasiones comer o comprarme unos calcetines o elegir una botella de vino o utilizar la biblioteca de la Universidad de Athena. Tanglewood no está lejos, y a lo largo del verano voy allí unas diez veces para escuchar conciertos. No doy lecturas ni conferencias ni enseño en una universidad ni aparezco en la televisión. Cuando se publican mis libros, mantengo una absoluta reserva. Escribo todos los días de la semana, y por lo demás guardo silencio. Me tienta la idea de no publicar nada... ¿No es el trabajo todo lo que necesito, el trabajo y su proceso?¿ Qué importa ya si soy incontinente e impotente?
Exit Ghost (2007, Sale el espectro)