Ellos



¿Qué es la felicidad?

La ausencia de miedo

















lunes, 21 de febrero de 2011

Canary letters

Hay un perro solo en la calle. El barranco manda aire al puente.

¿De qué te quejas, escritor?

Hay un ratón que salta a la casa okupa. Es pequeño y rebota contra la puerta; nadie le abre.

¿Acaso no tienes zapatos, comida?

Un barbudo flaco se acerca hablando al frente. Está sucio, los dos olemos a lo mismo, pero a él se le nota.

¿Qué tipo de fama anhelas, qué prestigio? ¿Cambias la eternidad por una alfombra roja sin magia, lastrada al vacío por el peso de los cuarenta ladrones?

El perro saca un hueso de la basura. Corre con él y me roza una pierna. Me mira y se ríe con sangre en los dientes, es feliz.

¿Por qué debe escucharte el político? ¿Eres mejor que el panadero?

Podría decirse que la sociedad llega a un punto de su camino en que se ve rodeada de ingentes rocas que le cierran el paso. Diversas grietas se abren en la dura y pavorosa peña, indicándonos senderos o salidas que tal vez nos conduzcan a regiones despejadas (...). Contábamos, sin duda, los incansables viajeros con que una voz sobrenatural nos dijera desde lo alto: por aquí se va, y nada más que por aquí. Pero la voz sobrenatural no hiere aún nuestros oídos y los más sabios de entre nosotros se enredan en interminables controversias sobre cuál pueda o deba ser la hendidura o pasadizo por el cual podremos salir de este hoyo pantanoso en que nos revolvemos y asfixiamos. Algunos, que intrépidos se lanzan por tal o cual angostura, vuelven con las manos en la cabeza, diciendo que no han visto más que tinieblas y enmarañadas zarzas que estorban el paso; otros quieren abrirlo a pico, con paciente labor, o quebrantar la piedra con la acción física de substancias destructoras; y todos, en fin, nos lamentamos, con discorde vocerío, de haber venido a parar a este recodo, del cual no vemos manera de salir, aunque la habrá seguramente, porque allí hemos de quedarnos hasta el fin de los siglos

Fragmento del discurso leído por Pérez Galdós ante la Real Academia Española


Ése del espejo eres tú, escritor, no le eches la culpa a nadie.

21 F. Día de las letras canarias

10 comentarios:

Riforfo Rex dijo...

Yo te veo muy preocupado por la imagen del escritor, la que refleja la sociedad y la que se refleja para sí mismo.
(por otra parte: me ha salido como palabra clave para entrar el mensaje: "carkaine": dícese del medicamento genérico que, al tomarlo, se anulan todo las veleidades progresistas. El paciente experimenta un rechazo hacia toda innovación.

Anónimo dijo...

Muy bueno, JRamallo, lo mejor que he leído sobre este día de las letras canarias. Felicidades

JRamallo dijo...

Sí, Riforfo, se puede llamar preocupación. Gracias anónimo

El Bisturí dijo...

Muy certero diagnóstico del llorica escribidor del archipiélago.

Riforfo Rex dijo...

Golpe bajo eso de llamar "llorica" al pobre muchacho.

Anonimous dijo...

Buenos días a todos. Este texto es buenísimo, transgresor en fondo y forma. ¿Tres voces diferentes para criticar lo mismo? Disculpen que no sea políticamente correcto con el resto, pero me atrevo a decir que en este lugar se está creando lo mejor de este maltrecho archipiélago. Saludos

JRamallo dijo...

Gracias, anonimous

El Bisturí dijo...

Riforfo, nada de golpe ni bajo. Entre los lloricas no tengo incluido a JR. Me refería a los escribidores estómago-agradecido que se pasan en día mendigando un premio o subvención por esta tierra. Y por supuesto, no hacen nada que valga la pena.
Saludos.

Llorica1 dijo...

Me quejo de lo que me sale de la polla, o los huevos, o el seso, o las vísceras. Para eso escribo, entre otras cosas, para quejarme, para llorar de alguna forma, porque de otra no sé.

morgantani dijo...

Una bebé llora para llamar la atención porque no sabe hablar, muchos adultos lloran y hace tiempo que saben hablar, o escribir. Lo segundo lo dudo mucho. UN SALUDO.