Que cada monstruo cargue con sus taras. No me pidas que recicle tu basura, que tome tus pastillas; no te la voy a chupar, me lo hago solo, me quedo aquí, espero, te miro a los ojos, porquería. No me gustas, lo sé, lo sabes, no finjamos. En tu guerra yo soy el enemigo. A la mía no te invito. No queda sitio en esta cabeza para otro paranoico.
Disfrázate.
1 comentario:
¿Es lo que toca? ¿Por la crisis y demás? ¿O es lo que ha habido siempre? Lo contrario supone un esfuerzo, otro, sí.
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