Ellos



¿Qué es la felicidad?

La ausencia de miedo

















miércoles, 15 de junio de 2011

Aquél gélido balcón


Se hizo la noche, las nubes rebozaban cargadas de agua; de repente rompe a llover, y los pocos individuos que deambulaban por la calle desaparecen como si de un toque de queda se tratara. En el asfalto películas de aceite corren rumbo a las alcantarillas. Por las paredes cataratas de roña caen a las aceras, un vagabundo que estaba echado en el empedrado se levanta lentamente sin ningún tipo de entusiasmo, recoge sus valiosas pertenencias, y se refugia bajo un laurel indio muy frondoso.
Al paso de los minutos el ambiente tétrico no tarda en presentarse, el viento azota fuerte todo lo que encuentra: de repente observo a un grupo de jóvenes bajo un portal, ellos disfrutan de la lluvia en conjunto, siento una pequeña envidia, hasta que descifro alguno de esos rostros y me doy cuenta que mi sitio por ahora está aquí, apoyado con los brazos cruzados en el gélido aluminio del balcón .Tengo 2 platos con velas esperando a que se vaya la luz, como es de costumbre en este tipo de lluvias. Me gustan estas noches, pero no repetidamente. ¿Que estará pasando en los hogares, con todos sus habitantes dentro, obligados a verse por el mal tiempo? ¿Se habrán quedado cabezas de familia sin su chaparrón personal de alcohol?
Me llegan muchos cuadros a la mente, describiendo situaciones. Puede que alguna haya vivido y no recuerde. Otras ojalá nunca sientan mis carnes. Vejaciones, monotonías monótonas, adulaciones, falsas sonrisas, inseguridades, multitud de mentiras, miradas que anulan, exhortaciones, etc, etc, etc. Cada vez le encuentro menos sentido a todo. Contra mi voluntad caigo exhausto en el sillón, mi cuerpo no da de sí, me despierto a la mañana siguiente, parece como si un gigante hubiera abofeteado las nubes y cogiendo el sol con sus falanges lo incrustara en mi ventana. Entonces recuerdo vaga y fugazmente cosas de la noche anterior, y hago caso omiso, me siento obligado a levantarme y seguir con la rutina que no sé a dónde me conduce, pero que por ahora prefiero ignorar. Lo único que sí sé, es lo lejos que está esa utopía mía, que sólo yo conozco.

4 comentarios:

morgantani dijo...

"solo mis pies frios....."

JRamallo dijo...

"si me dejas, oh, amor mío..."

El Bisturí dijo...

"¡Otro!"

el robot hedonista dijo...

Bien, Bien... ahora saldré al balcón con un tabaco y el cortauñas, lástima que por aqui nunca pase nadie