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jueves, 16 de junio de 2011

El tiempo de Faulkner

Cuando la sombra del marco de la ventana se proyectó sobre las cortinas, eran entre las siete y las ocho en punto y entonces me volví a encontrar a compás, escuchando el reloj. Era el del Abuelo y cuando Padre me lo dio dijo Quentin te entrego el mausoleo de toda esperanza y deseo; casi resulta intolerablemente apropiado que lo utilices para alcanzar el reducto absurdum de toda experiencia humana adaptándolo a tus necesidades del mismo modo que se adaptó a las suyas o a las de su padre. Te lo entrego no para que recuerdes el tiempo, sino para que de vez en cuando lo olvides durante un instante y no agotes tus fuerzas intentando someterlo. Porque nunca se gana una batalla dijo. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles.

El ruido y la furia (1929)
William Faulkner

4 comentarios:

Mixha Zizek dijo...

Ahora que veo tu entrada, me hace recordar cuando por primera vez leí el sonido y la furia (así era la traducción de seix barral). Tenía 16 y no la entendí. Recuerdo que que la volví a leer al entrar a la universidad y allí sí pude comprenderlo y ver la perspectiva del narrador. Innegablemente un genio en la técnica narrativa.
Saludos

JRamallo dijo...

A mí este libro me pareció un estupendo experimento, un riesgo. Me quedo con el ruido, Mixha, y con tu visita

Boyero dijo...

Una mierda de libro. Que este tío tenga el Nobel y Cortázar no es un crimen. Aún así, Benji y esto del relojito y el tiempo no está nada mal. Benji, eh... me dejó loco, de verdad.

J.Cruz dijo...

Pues yo creo que es un gran libro, Boyero... así que deja tus frustraciones para otro lugar, anda. Sí, toda una joyita la creada por el señor Faulkner.