
-¡Cállate!, ¿me oyes? ¡Cállate! ¿Podrás estar callada diez minutos; cerrar ésa maldita boca?
Pelear con una mujer siempre me recuerda a mi madre. A puertas rotas y paredes con marcas de nudillos. Ella me enseñó a odiarlas y yo aprendí bien. Nunca le pegué, y es por eso que ahora me sobran unos cuantos puñetazos.
Necesito tirar un par de golpes. Escribir lo que sea. Llenar una hoja de tachones y coger aire profundo. Caminar un buen rato y cruzar los dedos para que pase algo. Para que al llegar a casa ella esté dormida y mi sudor frío. Para que mañana pueda ser otro día y ésta, quizás, otra noche.
4 comentarios:
Yo cruzo los dedos para que no pase algo.
Sí, a veces las mujeres somos un coñazo.
PSICO
ANAL
ISIS
pruébalo, es divertidisimo.
Yo también cruzo los dedos para que pase todo o no pase nada.
Yo tb aprendí a odiar a las mujeres peleándome con mi madre.
Pero luego algunas otras mujeres me enseñaron a amar a algunas mujeres...porque hay otros días, otras noches y, por supuesto, otras mujeres.
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